Apatzingán, Mich., a 23 de abril de 2026. — En una región marcada por la violencia y la desconfianza hacia las autoridades, la historia de la familia Lomelí se suma a la larga lista de casos que alimentan la crisis de desapariciones en México. Lo que comenzó como la búsqueda desesperada de un hijo terminó, según denuncian sus allegados, en la desaparición de otro integrante de la misma familia.
Víctor Daniel Lomelí Dávalos, de 22 años, fue visto por última vez en diciembre de 2024 en su domicilio en Apatzingán. De acuerdo con una denuncia presentada ante la Fiscalía General del Estado de Michoacán, a la que la página de activismo social en Facebook “Resistencia Civil Pacífica Apatzingán” tuvo acceso, la familia sostiene que el joven habría sido privado de la libertad por elementos de la policía municipal.
La versión no proviene de un operativo registrado ni de un informe oficial. Surge, en cambio, de llamadas, testimonios fragmentados y la incertidumbre. Una patrulla, dicen, se lo llevó. Después, silencio.
En los días siguientes, la familia inició la búsqueda por su cuenta: hospitales, separos, oficinas policiales. Nadie dio razón. No había registros, no había informes, no había respuestas.
Fue entonces cuando su padre, Jaime Lomelí Torres, decidió trasladarse desde Jalisco a Michoacán. Según relatan familiares, su intención era clara: hablar con quien fuera necesario, negociar si hacía falta, encontrar a su hijo.
Pero esa decisión, lejos de acercarlo a la verdad, lo colocó —según acusan— en la misma ruta de desaparición. Desde entonces, tampoco se sabe de él.
Una historia que se repite
Aunque las autoridades no han confirmado la participación de elementos municipales, la denuncia incluye los nombres de dos policías como presuntos involucrados. Hasta ahora, no hay información pública que acredite que hayan sido investigados o separados de sus funciones los agentes señalados: Marco Tulio Vertiz Rodríguez y Jesús Rangel Barajas.
El caso ocurre mientras la administración municipal encabezada por Fanny Arreola ha mantenido la impunidad en los cuerpos de seguridad locales, y en un contexto donde las desapariciones continúan acumulándose sin esclarecerse.
La historia de los Lomelí no es aislada. En distintas regiones del país, familias denuncian patrones similares: detenciones sin registro, autoridades que niegan información y búsquedas que comienzan en solitario.
Entre la desesperación y el vacío institucional
El expediente abierto ante la Fiscalía no ofrece, por ahora, respuestas. Como en miles de casos en México, el proceso apenas inicia mientras la ausencia crece.
Para la familia, la incertidumbre se volvió doble: no solo buscan a un joven de 22 años, sino también al hombre que intentó traerlo de vuelta.
En un país donde más de cien mil personas permanecen desaparecidas, la historia de Apatzingán vuelve a plantear una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando quienes deberían garantizar seguridad son señalados, precisamente, como los últimos en ver a alguien con vida?
La espera
Hoy no hay confirmaciones oficiales, pero sí una denuncia, nombres señalados y una familia rota por la ausencia.
Dos desapariciones, una misma historia: la de un padre que buscó a su hijo… y no regresó.